Ensayo (5)

Cuando se llega al enfrentamiento (que es necesariamente constante) con la verdad de que somos infinitamente pequeños (¿insignificantes?) en el universo, y de que realmente no hay propósito de nuestra existencia, veo* que hay tres posibles actitudes a tomar: una, el salto religioso, que implica la convicción de que sí hay una razón por encima de todo, especialmente de nuestra ínfima existencia humana; dos, el pesimismo, vacío existencial, pérdida de interés; tres, el optimismo: “si esto es lo que tenemos, hay que disfrutarlo”. El asterisco en “veo*” es porque me parece que hay todo un trasfondo filosófico al respecto (habrá que leer  sobre existencialismo (?)). Esta simplificación, como sea, me parece adecuada: respondes sin ganas de accionar; respondes con ganas de accionar; o te sales del sistema, ignoras la pregunta (¿y la evidencia?), y accionas sin tanto problema.

Lo que me parece curioso de todo esto es, sí por un lado dicha discusión, pero otro lado lo inevitable de que suceda cuando empiezas un proceso de preguntarte. Sé que en mí la “llama de la ciencia” y la “llama de la filosofía” se encendieron muy temprano, y si bien siento que me faltan muchas muchas referencias por consultar, esa llama que al final tiene que ver con curiosidad, con preguntar (¿hasta las últimas consecuencias?) no veo cómo pudo haber sido controlada; no veo cómo podría no haber incendiado todo.

(Ahora que lo pienso, ya he hablado antes de “llamas” – curioso por parte de un humano solo en contacto con ellas de manera cotidiana y controlada en una estufa)

Esa llama me llevó a cuestionar hasta cierto punto los sistemas establecidos, y probablemente fue la que me orilló eventualmente a la creación artística (aunque se podría argumentar que dicha “llama del arte” también se encendió temprano ¿pero con ese mismo “twist” o implicaciones de las otras? No sé pero eventualmente llegó). Me parece que el mundo del arte es el que permite realizar cuestionamientos en múltiples escalas, incluyendo el cuestionamiento al medio mismo con el que los comunicas (o no comunicas): probablemente las otras disciplinas tienen o un método de desarrollarse y una forma de expresarse más rígidas.  Siempre está el argumento que puedo usar aquí aunque haya miles (¿en apenas menos de cuatrocientas palabras hasta este punto?) de falacias o “citation needed”s en lo que haya dicho: “es (mi) arte” (?). Y eso me lleva a desarrollarme como “persona de arte”, navegando en y desde múltiples disciplinas y abordando de esa manera mis cuestionamientos.

Digo que el incendio no podría haber sido evitado (o no veo cómo) porque todo sucede en cadena, es como si todas las paredes fueran en realidad de papel, susceptibles a ser cuestionadas (¿y encendidas?), y todas formando un laberinto. En algún tiempo sostenía (todavía lo sostengo, al parecer (nótese la duda)) que al final todos los caminos de preguntas originados en un “para qué” (?) o buscando razones llevan al “para qué existimos” ( o alguna pregunta similar )

“¿Para qué comes eso? ¿Para qué te gusta? ¿Para qué libera sustancias que identificas con placer? ¿Para qué evolutivamente sucedió que organismos sobrevivían más si tenían mecanismos para desear comer? ¿Para qué los organismos buscamos sobrevivir?”

No me gustó la secuencia (¿para qué quería (de)mostrar un ejemplo? (?))

Es curioso sentir la presión externa (¿el ruido?). Me ataca, no me quiere dejar seguir, me hace querer distraerme (¿a dónde, si ya no hay redes sociales?)

Ahí, ese es buena línea a seguir. Tengo otra que mencionaré ahora dado que no encontré (¿todavía?) un mejor momento, y dado que probablemente estas líneas de intermedio quedarán en el texto como referencia del proceso.

Lo que me atrae y me parece interesante del punto de vista optimista al respecto de la ausencia de sentido de la existencia (y de que en millones de años llegará a su fin), es que como dije, la idea es aprovechar y disfrutar que estamos aquí. Esto podría ser hedonista, pero, debido a la educación, influencias, intereses, puede convertirse en algo más (todo igual de sin-sentido, pero esto segundo más agradable con miras de este optimismo) ¿qué no la mejor forma de estar bien como persona, sería asegurando que todas las personas estuvieran igual de bien? (Seguro hay argumentos en contra que me gustaría escuchar, pero para mí tiene sentido). Nos hace sentir bien el que otras personas tengan la oportunidad de sentirse bien, y el que esas otras personas tengan esa oportunidad a partir de enfrentarse para encontrar su verdadero sentido, su verdadera pasión. (Sí, aquí también entraría el paréntesis de que al final eso tampoco tiene sentido, pero eso ya sería cínico (?) (¿por qué no ser cínico? ¿por qué sí serlo? (¿para qué existimos?))).

Ese sentirse bien, y esa oportunidad de enfrentarse, dadas las condiciones actuales es un privilegio (sobra decir que es uno que gozamos). Vale la pena, ya que estamos aquí con una conciencia que puede sentirse plena y realizada, luchar por un mundo de igualdad, y también luchar por un mundo como tal (tendría cierto grado de ironía que nos acabáramos el planeta antes de avanzar más en la búsqueda de respuestas y realizacioń de preguntas (lo malo es que esa ironía no la podríamos experimentar nosotros (?))).

Hablaba del ruido y de las redes sociales [digitales], de las cuales ya no soy parte. Pienso que parte del privilegio mencionado en el párrafo anterior, y del compromiso y naturaleza de nuestros cuestionamientos, implica llevar a sus “máximas consecuencias” algunos de los caminos que tomamos y que de por sí son poco comunes. Hoy fue un muy buen primer día para hacerlo, fuimos a la playa, entramos al mar, jugué con las olas.

Algo curioso fue que nos entretuvimos por un buen rato construyendo pirámides de arena. De inicio mencionamos que era metáfora de la vida, pues las estábamos construyendo muy cercanas a las olas y eventualmente desaparecerían. A pesar de eso, seguimos construyendo, buscando hacer muros que evitaran el paso del agua, reforzando nuestras estructuras. Y cuando la marea seguía subiendo, haciendo imposible el seguir construyendo donde estábamos, nos recorríamos para aprovechar los restos y construir una nueva versión. (No había tiempo ni pensamiento para fotografiar el proceso ¿sordera al ruido?). Fluíamos, disfrutábamos, estábamos involucrados, resistíamos la marea. Sabíamos que las olas llegarían y desaparecían nuestro trabajo; de todas formas lo hicimos. Y de todas formas la marea llegó (?).

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

2 Comentarios

  1. me encantó tu reflexión sobre nuestras pirámides de arena :)
    (lo demás también, pero esa no me la habías compartido de alguna otra forma je)

    • Llevándolo a lo que “hace Escenaconsejo”: ¿nos sentiríamos igual de cómodos (y zen) dejando que la marea desaparezca nuestro trabajo?
      O bueno, ¿qué tanto eso ya pasa con tantas opciones a escoger? jum… ¿o las dificultades para llegar al contenido que realmente quieres?

Deja un comentario