Mira, he notado una transformación y apertura de ojos estando aquí, en un mundo o ciudad que desde muchos puntos de vista externos se ve como a lo que hay que aspirar.

Afortunadamente hemos podido ver documentales y leer sobre problemas sociales enraizados en la cultura. Así como también notar todo el “lado oscuro” que trae consigo la tecnología digital, incluyendo abusos de quienes la desarrollan y/o están a cargo de ella. A fin de cuentas, todo (cambio climático incluido) parece venir de consecuencias no previstas y actualmente ignoradas en gran medida del capitalismo, imperialismo, neoliberalismo.

Después de estar conociendo sobre movimientos sociales y grupos de resistencia de este país que no es el “nuestro”, y de estar viendo paralelos entre opresiones que suceden aquí con opresiones que suceden en México, fue interesante voltear a ver a las ideas del Zapatismo (¿o Neozapatismo?) y sentir identificación.

Normalmente me he identificado con “los de abajo”, “los indeseados”, “los feos”, “los que son visto feo”, “los pandrosos”, “los fachosos”… “los pobres” pero hasta cierta medida. En el Tec tenía de los coches más económicos, pero en el CNA era uno de dos que tenía coche como tal. La completa empatía seguía obstaculizada por distintas razones, tal vez el principal el creer en que “el cambio está en uno mismo” y en que “todo es posible con trabajo y dedicación” sin importar las circunstancias favorables. Así como también un sentido de abrumación, de no saber cómo abordar la desigualdad en el mundo y entonces bloquearse, detenerse.

Ahora ese velo se ha ido y siento completa empatía. Me pongo del lado de los pobres, “los nacos”, los indígenas. En parte gracias a a información, en parte gracias a perder el miedo, a darme cuenta acá que no es cierta tal promesa de la sociedad perfecta.

Y bueno, ha sido un proceso. Ser cada vez más consciente de lo que el color de mi piel implica y ha implicado toda mi vida. Las connotaciones que carga mi cuerpo por sí solo. Y eso me ha hecho ver la posición curiosa en la que me encuentro: “I’m a brown skinned Mexican, I’m not supposed to be a wizard with computers (I’m supposed to be preparing or delivering your food, cleaning your floor, illegally crossing borders, being lazy, being ignorant)”. Y bueno, estando aquí en NYC y más en Nyu es que me pregunto qué puedo hacer, cómo hacer ruido.

Me parece interesante e inevitable la idea de hacer más evidente que “yo no debería estar aquí” (en NYU). Y a través de mi cuerpo hacer presentes a todas y todos que por las circunstancias de nuestro mundo, no tienen la posibilidad de estar presentes. No sé, me dan ganas de vestirme de manta blanca, traer siempre sombrero (¿pero qué tipo de prendas, qué tipo de sombrero?). Tendré una clase en una cocina, y entonces quiero tomarla con gorro de taquero. Estoy en proceso de hacer evidente y presente estrellas rojas con fondo negro.

Me parece necesario pero a la vez la duda llega. Por más que renuncie a mis pertenencias, sigo teniendo un montón de privilegio. Veo importante aprovecharlo estando acá para hacer ruido. ¿Pero sí tiene sentido? ¿Y cómo implementarlo? ¿Cómo no usar símbolos que no corresponden? (porque sí, al final son símbolos, nunca he arado la tierra)

Muchas dudas, ¿pero tú qué opinas de todo esto?