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Sol

Sejo

 

El calor ha llegado. Shorts y playeras sin mangas, trayectos a bici o en pie donde sientes la necesidad de rehidratar.

 

He regresado a los entrenamientos y hasta el momento he podido explorar lugares cercanos a la casa: un parque que tiene una pista de tartán (400 m, pero cuadrada), y otro parque, en cuyo interior me sentía en un lugar completamente ajeno a la ciudad. Curiosa la cercanía, y también curiosa la noción de que están hacia el lado “al que no vamos”: Manhattan y el downtown de Brooklyn queda al noroeste de donde estamos, y estos lugares están en el sur y en el este. También me ha gustado y me motiva el hecho de explorar estas locaciones a pie: tengo pendiente realizar el trayecto a la escuela (~10 km) también a pie, para darle otra dimensión al concepto de la distancia entre ambos puntos.

 

Algo interesante del caminar y del correr, es que el poder está en uno mismo. Y especialmente con la caminata, solo se trata de un paso a la vez. Una influencia para pensar al respecto ha sido John Francis (https://www.ted.com/talks/john_francis_walks_the_earth ) quien caminó y estuvo en silencio por 17 años de su vida, y temas sobre “divagar” y “perderse” que vimos en la clase con Marina, además de que recomendó el libro “A field guide to getting lost” de Rebecca Solnit  (yo estoy en proceso de leerlo, Mel ya lo leyó). Por último, también fue muy inspirador estar al tanto de el trayecto de mis primas realizando la peregrinación en España.

 

La semana pasada olvidé mencionar que en dicha semana fuimos a un cóctel para becarios del CONACYT en Nueva York, en el Consulado. Fue interesante que no nos conocíamos, y también interesante las otras perspectivas de sus programas con corte científico o tecnológico. Definitivamente me siento bien en el camino artístico. (Aquí la nota al respecto https://consulmex2.sre.gob.mx/nuevayork/index.php/espanol/avisos/833-conacyt-coctel )

 

En la búsqueda de conciliar mis intereses artísticos / intelectuales con mis intereses de activismo, he seguido leyendo Gödel, Escher y Bach para ya terminar de ser iluminado al respecto (y para eventualmente pasar a “I am a Strange Loop” también de Hofstadter).

 

Complejidad emergente, sistemas que se salen del control esperado, y el cómo los interpretamos y/o podemos interceptarlos…


La lección de la paloma

Mel

 

La semana 41 fue semana de Lennon y la primera con algunos cambios en el horario. Kioka se cambió de trabajo a una empresa que se ubica en Manhattan, pero afortunadamente para nosotros, todavía me necesita porque sus horarios no son convencionales. El viernes se les hizo muy tarde. “No sonó la alarma” me comentó Kioka mientras yo le decía que no sabía si despertarlos o no y que hasta dudé si me tocaba llevarlo con los nuevos cambios.

Salimos de la casa alrededor de 25 minutos después de lo normal…pudo ser antes, porque aunque Lennon se comió su desayuno de camino, se movían a una velocidad resignada (?), sin tomarse totalmente su tiempo pero sin estrés de apurarse.

Por alguna razón que no entiendo, salimos del metro a una hora como para llegar un par de minutos tarde y que probablemente no le pusieran retardo. Nos apuramos lo que pudimos pero de repente Lennon se detuvo a mitad de la cuadra. Sin pensar le digo que por favor siga caminando para ya llegar a la escuela. No se quería mover. Me acerco y le pregunto qué pasa. Con su cara triste y acongojada, y tal vez con un poco de impacto, me señala la entrada de un negocio que tenía una paloma muerta con una de sus alas levantada, parecía rota. Y como paréntesis sin paréntesis con un paréntesis (a la Sejo’s style jaja) tengo el impulso de escribir en diminutivo -su carita, alita- pero decidí no escribirlo así (?). Le repetí que nos siguiéramos moviendo para lograr tan importante objetivo que era llegar a la escuela ‘no tan tarde’. Se seguía sin mover y como ya lo conozco un poco, sabía que la “quería ayudar” o hacer algo al respecto… aunque evidentemente ya era demasiado tarde (ja!). Todavía le dije que en ese momento no podíamos hacer nada, que probablemente fue un accidente. “What if it wasn’t?”, preguntó. Podía ver su preocupación, pero ‘nos teníamos que ir’ y ya no recuerdo bien qué le dije para lograr caminar media cuadra y cachito que nos faltaba. “Es el ciclo de la vida”, tal vez. Caminando un poco y después de abrazarme, la primera vez que lo hace, animado me dice que investigará el misterio de la paloma y que le hará justicia. Terminamos teniendo una plática rápida sobre la venganza, porque para él eso es justicia. Le intenté decir que no, o al menos eso pienso, pero bueno, tuvimos que terminar el debate porque ya habíamos logrado ‘el objetivo’. Me volvió a abrazar y se fue a su salón.

 

Definitivamente me dejó pensando. Sobre todo por mi comportamiento, mi reacción. ¿En verdad era más importante llegar solo 2 minutos tarde a la escuela, que estar atentos a nuestro alrededor fuera de nosotr@s mism@s, notar qué es lo que pasa y querer ayudar? En este caso fue una paloma, y probablemente solo se estrelló contra el vidrio :/, pero ¿qué tanto eso no se traslada a otras situaciones? Con familia, con compañeros, con amigos, con personas, con ‘extraños’, con otros animales, con el ambiente. Querer detener su reacción de compasión y generosidad me atormentó ese día (aparte no ayudó reflexionar que lo he hecho con mi madre también) y me quedé con las ganas de al menos decirle algo como que “nunca pierdas eso”… Andamos queriendo vivir una vida más intencional, más consciente, más generosa, y se caen todo eso en un instante por intentar no llegar ‘tan tarde’ a la escuela. Y bueno, no digo que nos deba valer la puntualidad, pero la vida importa más.

 

Me recordó a unas palabras que leí hace unas semanas de Rebecca Solnit en A field guide to getting lost “(…) a world where there is help being received and help is being given, and in such world this compelling determined world according to me loses some of its urgency and desperation. It’s not so necessary in a generous world, in a world where help is available, to be so adamant about the world according to me”.

 

Ya le pasaré el mensaje la próxima semana que lo vea.

 

 

¿Y en dónde es esto posible? … En Nueva York ¡dónde más!

 


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