Semana 71 – Enero 1 a 7 – Salida

Un propósito de año nuevo que tengo es finalmente dejar WhatsApp. Es curiosa la dificultad debido a que es el “default” de comunicación en nuestro círculo, además de que hay grupos sociales establecidos ahí. Me pregunto qué tanto valen la pena esos lazos si solo dependen de establecerse en dicha aplicación. Como sea, y como dice Mel, tampoco debería olvidar que estamos lejos y que tal vez sea una forma de mantenerse en contacto (de nuevo cabe preguntarse qué tanto por usar ese tipo de contacto, nos perdemos de uno con más sentido)

En la semana salió y escuchamos el nuevo episodio de Autodefensa informática: “Con smartphone y a lo zombi” que nos ha ayudado a la idea y acciones de desconectarse de la máquina.

Y después de que escribí el texto de Comunicaciones Libres encontré este texto de Toma tu ordenador: Razones por las que ¿no? deberías usar Jabber/XMPP en lugar de que te usen Whatsapp o Telegram , que escribe más a detalle y de manera más informada por qué y cómo usar sistemas decentralizados y alternativos.

Es motivador saber que hay más personas en un canal similar. Y es genial descubrir y encontrar el internet fuera de la “trinet” de Facebook, Google y Amazon.

En la semana escribí este “poemilla”:

Salida

Ya estuvo buena
tanta vigilancia
de a gratis.

Saben quiénes son mis contactos
Saben a qué grupos pertenezco
Saben con quién me comunico
(y cuándo, cada cuándo, y desde dónde)

Antes se necesitaban
Espías entrenados
Investigadores especializados
Ahora damos la misma información
pero de a gratis

Nos lo justifican diciendo
Que nos conviene
Que nos darán anuncios personalizados
Y ahí vamos a aceptarlo

Los enriquecemos (más)
Nos explotan (más)
Perdemos privacidad
Perdemos libertad
Y no veo qué ganamos realmente.

Foto de Mel.

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

2 Comentarios

  1. Dos reflexiones:

    1) “qué tanto valen la pena esos lazos si solo dependen de establecerse en dicha aplicación”
    Identifico al menos dos tipos de grupos importantes de WhatsApp:
    a) Los que son una forma de comunicación inmediata entre personas que “deben” estar comunicadas, que complementa la comunicación cara a cara (a veces imposible por la distancia) y la comunicación por otros medios: carta, teléfono, correo electrónico, videollamadas, etc. En este caso los lazos no dependen de la aplicación en sí, sino de la relación de las personas.
    b) Los que son una manera de estar “en contacto” con personas de intereses comunes, con las que sería complicado estar en contacto de otra forma, pero que pueden enriquecernos con sus opiniones, experiencias, conocimientos, etc. Son grupos que gracias a la tecnología pueden existir y particularmente WhatsApp es un medio que resuelve bien esta situación. Creo que los lazos tampoco dependen al cien de la aplicación, sino de los intereses, aunque igual sin la aplicación no existirían y podríamos morir en paz si nunca los hubiéramos conocido (como todas las personas que murieron sin conocerlos).
    Reflexión: ¿qué tanto vale la pena conservar esos lazos, aunque se trate de una tecnología imperfecta?

    2) “Es curiosa la dificultad debido a que es el “default” de comunicación en nuestro círculo”
    Quizá sea una continuación de la última reflexión, pero me parece que sería equivalente a tratar de escribir y hablar siempre en un idioma determinado, defendiendo sus raíces, su riqueza, su significado, a sabiendas que el idioma inglés es el dominante en el mundo y, por tanto, el que facilita la comunicación entre las personas.
    Reflexión: ¿cuáles serían los impactos (positivos y negativos) si desde hoy me comunicara con todo el mundo en latín, convencido de que es una lengua pura y culta?

    • Sejo Vega-Cebrián

      Gracias por las reflexiones.

      Pienso que gran parte del problema alrededor de todo esto es que nos hemos tragado muy fácilmente la idea de que la conveniencia debe ser una prioridad por encima de valores como la conservación natural y humana, o la libertad y la privacidad; por ejemplo, llevado a sus extremos actuales, eso implica que gente reemplaza sus teléfonos por unos que puede cargar sin tener que conectar sino apoyando en una superficie específica, o que compra y conecta micrófonos y cámaras en sus casas a las cuales puede pedirles favores. O bueno, vamos por la vida dando información personal que no le daríamos a nadie más, solo porque un bonito diseño nos oculta toda la infraestructura y gente detrás.

      No creo que tenga caso decir que esta “tecnología es imperfecta” como si fuera un error o algo inevitable: si se mantiene así es deliberado. Tan hundidos estamos que las alternativas que no cometen esas invasiones, las que en realidad son guiadas por el sentido común, son consideradas “radicales”.

      Relacionado con la “inevitabilidad” y lo circunstancial, es curioso cómo distintas poblaciones usan diferentes aplicaciones de mensajería instantánea – nuestra realidad de que “todo mundo está en WhatsApp” se dobla cuando vemos que en Corea usan KakaoTalk, en China solo se les permite WeChat, y en Estados Unidos la predilección son los mensajes SMS (que son _gratis_ en sus planes de celular). En todos esos casos entiendo que hay invasiones igual de graves; de nuevo es una victoria de la conveniencia sobre el respeto a la humanidad.

      Para mí no se trata de “cultura”, de “riqueza” o de “pureza” sino de ver lo mal que están las cosas, de ser idealista, de estar convencido de que podemos cambiar y construir nuestras relaciones fuera de un ojo con fines de lucro y/o control, y de observar que sí hay alternativas reales gracias al trabajo y dedicación de muchas otras personas también convencidas de que podemos tomar decisiones autónomas.

Deja un comentario