Por qué me salí de Facebook

Estas ideas las compartí en el Live stream #50 en Facebook, las dejo acá para futura referencia. La fecha de mi salida de Facebook es el 31 de julio de 2017.

Llevaba ya más de 10 años en la plataforma. Mucha historia ahí, mucho tiempo invertido (usado o gastado), muchas razones para quedarse. Pero después de investigar y reflexionar mucho al respecto, decidí salir. Aquí las razones principales por las que lo hice. Probablemente algunas son válidas para ti, y otras no lo son. Solo te las quiero compartir y te quiero invitar a reflexionar al respecto.

Espionaje / Ataque a privacidad

Una razón que ahora veo bastante poderosa por sí sola, pero que de todas formas no terminamos de asimilar. Al utilizar Facebook y sus plataformas “hijas”, Messenger, Instagram y WhatsApp, le damos a un ente único una cantidad de información que probablemente nos sentiríamos muy incómodos (o negados) de otorgar a personas en la “vida real” (¿vida física?), contando incluso a personas conocidas.

No solo se trata de qué compartimos deliberadamente (publicaciones que hablan de quiénes somos y de qué gustamos, perfiles con intereses verdaderos o falsos (aunque de inicio tenemos que dar el nombre real)), sino de todos los detalles sutiles y no tan sutiles de nuestra actividad en dichas plataformas: con quién nos comunicamos (y cuándo, y dónde, y por cuánto tiempo), a quiénes leemos, a quiénes nos saltamos, qué páginas de Internet visitamos (dado que muchas de ellas tienen trackers de Facebook (por ejemplo cuando tienen un “botón de like”, comentarios via Facebook, o incluso de manera invisible)), qué escribimos en el caso de Messenger (en WhatsApp está encriptado), en dónde estamos en cada momento del día, quiénes están en nuestras fotos (y dónde y cuándo), qué cámara de fotos utilizamos, etc; con la posibilidad de inferir nuestras rutinas, nivel socioeconómico, etc, y con la posibilidad relacionar todo lo anterior con información de nuestras tarjetas de crédito o de clientes frecuentes, por ejemplo.

Me parece incómodo y molesto dar toda esa información de mí, y me parece todavía peor pensar que toda esa información también está siendo recolectada de las personas que quiero.

No nos veo muy dispuestos a traer a una persona detrás de nosotros tomando nota (y enviándola a una entidad centralizada) de todo lo que hacemos y decimos. Por qué si estamos dispuestos a que eso haga una entidad digital cuya identidad ni siqueira conocemos.

De nuevo, esta se me hace  una razón suficientemente poderosa para salirnos.

(Y sí, aunque sienta que no tengo nada malo que ocultar, de todas formas me parece incómoda e inapropiada la idea de la persona tomando nota – creo que ese es el argumento más fuerte contra lo fácil que descartamos nuestro derecho a la privacidad)

Anuncios

Relacionada con el punto anterior, y más porque de ambas puede leerse en sus Terms of Service y Data Policy (sí, los documentos que nadie leemos –  hasta eso la Data Policy está escrita en términos amigables), la “cereza del pastel” es que todo ese espionaje tiene como fin último* el elevar el valor de Facebook como plataforma de anuncios, para que pueda hacer todavía más dinero. El valor se eleva de dos maneras básicas por como lo veo, 1) con la cantidad de gente usando [de manera adicta]  la plataforma (potenciales consumidores de los anuncios), 2) con el detalle de categorización al que puede llegar Facebook gracias al espionaje.

*Potencialmente podría usarse por gobiernos o intrusos, pero ese no es el propósito de inicio.

Esto puede llevar a toda otra discusión sobre el sistema económico y político en el que vivimos. Pero bueno, básicamente lo que hacemos al “usar” Facebook es “ser usados”, trabajando “de a gratis” para que otros crezcan sus ya grandes ganancias. No estoy de acuerdo con la necesidad del crecimiento desmedido. Y tampoco estoy de acuerdo con la reducción de los humanos a únicamente “consumidores”, “receptores de anuncios”, como todo eso implica.

Monstruosidad (?)

Relacionado con el crecimiento desmedido, Facebook ha tomado acciones que no me agradan. Un ejemplo muy claro es la creación de Instagram stories, WhatsApp stories, y Messenger stories (?) para destruir a un servicio emergente que estaba “creciendo mucho”: Snapchat. El asunto es “o te compro” (Instagram, WhatsApp, Oculus, etc) “o te destruyo”. De nuevo tiene que ver con capitalismo y podríamos ir a otra discusión.

Simplemente pienso que ya le dimos demasiado dinero y poder.

¿Conexiones?

Argumentos que consideraba buenas razones para quedarme “a pesar de todo lo anterior” (algo así como “bueno, algún costo tiene que tener”), son por ejemplo la idea de las conexiones que ahí hacemos, tenemos y mantenemos. En el nivel más básico podríamos pensar en Facebook como un directorio de contactos (con foto y con quien fácilmente podemos comunicarnos). Si le agregamos complejidad, estamos hablando de poder “estar al tanto” de personas que queremos, que están lejos o cerca, de las que nos enteramos por lo que comparten, etc.

Incluso yo, ya con la decisión de salir, al ver a toda mi lista de contactos sentía la necesidad de mantener ese potencial de comunicación.

Pero la verdad es que realmente no estamos conectados con todas esas personas. Con la gran mayoría de ellas, al menos en mi caso, sucedía una invisibilidad mutua. Agregas a alguien como amigo o amiga, pensando que la “carga” de estar al tanto de esa persona se ha pasado al hecho de conectarse a Facebook y actualizar la News Feed para ver sus actualizaciones. Pero esa “suscripción” no depende de ti, al final lo que veas va a estar curado por Facebook de acuerdo a “lo que considere relevante para ti” (basado en el espionaje), que puede leerse también como “lo que te va a mantener más tiempo en esta plataforma (para que te presente más anuncios y para que te espíe todavía más)”.

Es posible poner una “estrellita” a contactos de quienes quieres ver todas sus publicaciones. No hice el experimento de poner la “estrellita” a todos mis contactos.

Relacionado con la falsedad de las conexiones, como administradores de la página de Escenaconsejo en Facebook, podíamos ver cómo aunque tuviéramos 850 o más “likes” o “fans”, cada publicación que hacíamos le llegaba alrededor de a 10 personas. A fin de cuentas ese es el “juego” de Facebook: para que la publicación le llegue a más personas, Facebook te anuncia que lo que debes hacer es “promoverlas”, es decir pagar para que le llegue a la audiencia que elijas (aunque esa audiencia que elijas sea literalmente “las personas que le han dado like a esta página”). No recuerdo el porcentaje, pero una cantidad considerable de esos “likes” en la página los conseguimos justamente anunciando.

Tanto en el caso de la página como en el caso personal, prefiero pensar y usar un modelo en el que puedas estar al tanto de todo lo que esa persona o ente comparte, sin necesidad de una curaduría automática con intereses distintos a los tuyos. Una suscripción “real”, pues (¿es por eso que tantos sitios ahora te invitan a unirte a su lista de mails?). Calidad sobre cantidad. De cualquier forma un directorio de contactos se puede mantener hasta offline (en la primaria eran de papel enmicado (?)).

Y finalmente, hay otras maneras en las que somos contactables, no es como que se acabe el mundo si nos salimos (y si lo pensamos, Facebook lleva menos de 10 años siendo tan poderoso como lo es ahora – seguro hay alternativas)

¿Comunicación?

Mencioné en el punto anterior el asunto de la calidad. Y esto me ha dado mucho que pensar, incluso hasta a nivel sociológico, de cómo interactuamos en plataformas como Facebook. De inicio me parece incómoda la categorización de las “reacciones” en cinco grupos. Y el inconveniente que le veo es la forma en que nos ha acostumbrado a tener justamente una “reacción” simplificada ante las ideas, obras o intereses de las personas en nuestros círculos sociales.

El caso de Instagram tal vez sea un extremo: la reacción es “like” con forma de corazón, e incluso hay una forma de otorgarlo de manera más práctica: “double-tap to like”. Supongo nos sentimos bien compartiendo “amor”, mostrando nuestra aprobación y gusto (auténticos) al mandar esos corazones. Y no se diga lo bien que nos sentimos al recibirlos. Pero me pregunto, si hemos degradado al “amor” a ser algo que se envía con “double tap”, de manera fácil, de manera rápida y práctica, ¿realmente ese es un amor que queremos en nuestras vidas?

Como artista en crecimiento se vuelve más grave la situación, porque en general renunciamos a una crítica verdadera, a una retroalimentación informada y profunda, para pasar a reacciones simplificadas. Y es que aunque haya la posibilidad de hacer comentarios, ¿hasta qué punto no sentimos que “no tenemos tiempo” que invertir escribiendo ahí? – No tenemos tiempo, porque lo usaremos en seguir scrolleando para obtener más novedades. Tiene que ver con el estilo de vida de nuestra sociedad, pero me pregunto qué tanto es cuestión de la dinámica de consumo-y-desecho que también promueven estas redes. (Paréntesis: estoy sorprendido de lo mucho que he escrito por ejemplo en este texto, cuando previamente hubiera pensado que “no tenía tiempo” tampoco).

Y bueno, en otro plano está la calidad de los materiales que ahí se comparten, y su posible (¿degradación?) para que justamente sean fácilmente consumibles, “likeables” y compartibles. A fin de cuentas de ahí viene la efectividad y el origen del problema de las “fake news”.

De nuevo, sentí que necesitaba menos cantidad, esperando encontrar entonces una comunicación más profunda y de valor.

Comportamiento

Esta sección es probablemente la más referente a mí como individuo. Ha sido interesante (y preocupante) darse cuenta de cómo los factores previamente descritos, durante estos diez años han moldeado formas en las que he actuado. No solo eso, también ha moldeado las formas en las que he querido actuar. En ambos casos, tiene que ver con la expectativa de compartirlo y recibir retroalimentación (aunque sea de la naturaleza descrita arriba).

Puedo pensar en ejemplos claros en los que prácticamente antes de visualizarme viviendo algunos logros, visualizaba el correspondiente post con sus “likes” y comentarios. Suena triste. Supongo que como generación estamos muy adentrados en esa forma de pensar (no sé cuál sea el efecto sobre generaciones que ya tenían “tiempo de ser adultas” antes de entrar a estas plataformas – a fin de cuentas toda mi adultez la he vivido como miembro de Facebook). Y sí, varias veces esos logros se hicieron realidad, y por tanto las publicaciones y sus reacciones también lo hicieron. ¿Hasta qué punto quiero moldear mi comportamiento por las expectativas de la aprobación externa?

Relacionado con esto, debido al filtrado ya comentado, otra cosa que pudo pasar algunas veces fue cambiar la forma de concebir, pensar, compartir algo, ya sea desde la cuenta individual o desde la cuenta de Escenaconsejo, para que fuera privilegiada por Facebook y lo vieran más personas (Escribir de cierta forma, poner imágenes en los posts, subir los videos a Facebook y no a plataformas externas, etc).

Otra cuestión muy ligada, tiene que ver con el “ruido”. En esta “lucha” de popularidad, buscando ser quien tenga más (o muchos) “likes”, etc., todo lo que empezamos a consumir en Facebook y similares trae un poco (o un mucho) consigo de ese “venderse a toda costa” que en algunos casos (¿o en muchos?) implica un sacrificio o pérdida de autenticidad. Y al estar inmerso en un ambiente así, veo muy fácil haber perdido la dirección – simple influencia grupal, en conflicto con las visiones individuales.

Finalmente, veo que una razón muy poderosa para salirse es tener que dar toda esta explicación para salirse (?), eso habla de la importancia que tiene y de la magnitud del agarre del monstruo.

Si todavía estás aquí (si no te agarró el “consume-y-desecha rápido” (?)), te agradezco el haber compartido estas ideas conmigo. No es como que me vaya del Internet, seguiré publicando en este blog, y también podemos dialogar via correo electrónico o Signal (o claro, también podemos compartir en persona, si es que coincidimos espacialmente).

Extra

Como referencias extra, dejo estas dos publicaciones en inglés, cada una con múltiples links a referencias que sustentan las razones que dan para salirse o no usar Facebook. Algunas las mencioné yo, pero muchas no. Para todos hay (?) :

Get your loves ones off Facebook

Reasones not to use (i.e., be used by) Facebook

La imagen del header fue hecha por Matt Lee y John Sullivan.

Por último, un link con la información de Signal, aplicación de mensajería instantánea encriptada que es ideal para reemplazar a WhatsApp:

Open Whisper Systems

 

4 Comentarios

  1. Muy interesante ¿por qué esta uno en Facebook? Eso me hiciste pensar, tal vez si los seres queridos que estan lejos tuvieran un blog, podríamos enterarnos de mas.
    Por lo menos hiciste que reflexionara sobre lo que quiero y busco con estar en Facebook.
    Saludos

  2. Diego

    Sejo, me hiciste reflexionar mucho sobre el tema. Uno nunca se detiene a pensar sobre las razones por las cuales sigue utilizando un sistema que puede que te utilice más de lo que tú a él y creo que logras provocar esa reflexión con tu texto.
    Gracias y saludos

  3. Yopirili

    Ok. Pero ¿qué no es algo común y natural del humano basar su identidad por la aprobación de terceros?

    Like, :), <3, o.O, :3, ;(, -.-, :V, :s, :$.

  4. Sejo Vega-Cebrián

    Curioso encontrar este post mío de hace seis años: Cómo alejarse de Facebook: http://tech.sejomagno.org/como-alejarse-de-facebook/

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