Semana 53 – Agosto 28 a Septiembre 3

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Am I bitter?
Mel

Empieza un nuevlo ciclo, regido por el calendario escolar, la segunda parte segura de este viaje, de esta estancia, de esta oportunidad. Semana 1 del segundo año. Ó Semana 53. Se siente el 53, como dije en el post pasado.

La lección para mi esta semana es que cuando quiero escribir algo, lo haga. Sobretodo si las ideas están fluyendo tan fuerte. A pesar de tener otros planes/tareas por hacer, porque toda esa claridad, seguridad, energía e ideas se disipan un poco cada día que pasa. Todo por tratarlo como un impulso que tenía que controlar porque me haría procrastinar lo del momento; además de disciplinarme a que los domingos es el día, en teoría, dedicado a escribir. ¿Y qué pasó? Ese domingo no escribimos y hasta ya juntamos dos semanas sin escribir las ideas o sucesos que les compartimos.

Espero que las ideas principales las pueda expresar lo más cercano posible a cómo las pensé aquel día que me equivoqué en no escribir.

Hace dos jueves el Tec organizó un evento alrededor de la visita de Malala en México. La persona más joven en ganar un premio Nobel, por luchar por los derechos de l@s niñ@s a la educación. Conozco solo las generalidades de su activismo (aquí un inicio: https://es.wikipedia.org/wiki/Malala_Yousafzai ), pero eso no impidió que me emocionara el evento y el poder tener acceso a él de alguna forma un poco más directa al ser exatec. Compartí la información con quien pude y pensé que podría ser de su interés. A la mayoría sí le interesó, aunque hubieron quienes respondían que a esas horas y entre semana no podían IR por el trabajo, cuando la información que compartí fue un link al livestream. Realmente no sé qué tan difícil fue conseguir los boletos al evento, pero tengo entendido que estaba cerrado a alumn@s activ@s del campus Santa Fé (donde fue el evento) y para su facultad de maestr@s. Aún así no faltó el comentario de que “seguro podría conseguir boletos” (si su tiempo fuera suyo, claro está), como si fuera el evento al cual asistir para demostrar poder, conexiones, brillar en sociedad y que sus redes sociales se inunden de likes. Am I bitter? ¿por pensarlo, ya que así lo sentí? Ojalá quisiéramos luchar por derechos, como lo hace Malala, en lugar de solo ir a escucharla y la foto pa’l insta. Que no tiene nada de malo (comentario políticamente correcto obligatorio, al parecer), pero dejemos de decir que apoyamos una causa, cuando realmente no estamos haciendo nada al respecto. (y esa pedrada va también para mi)
Pero bueno, insistí porque en estos tiempos caóticos necesitamos darnos el tiempo de ver y escuchar a personas con esa energía, personas que ven posible el cambio. Y sobre todo, escuchar las ideas y la lucha que han tomado relevancia mundial de “una niña” … suceso demasiado extraño.

A Malala le agradezco su regalo de temple, seguridad, valentía, esperanza, inocencia y hasta ingenuidad que a pesar de todo lo que ha vivido, hasta un ataque homicida, no ha perdido su fe en los sistemas y en los líderes del mundo; ya que la forma en la que se expresa parece sencillo. Educación para tod@s, sobre todo para niñ@s marginad@s y aún más para niñas, como base para la superación de tod@s y un mundo mejor. Que las niñas no sean forzadas a quedarse en su casa, para aparte hacer labores de la casa ó para cuidar a bebés. Que los padres no corten las alas de sus hijas. Me pareció que para ella solo es cuestión de hacerlo saber y de que a quién se lo dice, de decidirlo para que se tome acción. ¿Así de sencillo debería de ser? Una de adulta, ya no ingenua (?) como yo, hasta con golpes de realidad, piensa que tal vez parece no saber de las mil y un trabas. Pero ¿Eso no será lo que necesitemos? Esa sencillez, inocencia e ingenuidad para desbloquear más la mente encontrando caminos que resuelvan y den resultados; en lugar del escepticismo, para nada gratis, que tenemos para poder lograr cambiar las cosas. Como dice su mensaje más importante (para mi) que una sola voz puede lograr cosas, que ayudar aunque sea a una persona ya es un cambio positivo y crea una gran diferencia en el mundo. También agradecí su honestidad cuando le preguntan cuáles son sus próximos planes y responde que quiere ir a la universidad de Oxford, agregando la nota de que el trámite será como si fuera cualquier otra persona queriendo entrar. Se concentrará en su educación y que después no sabe. Que tiene la asociación pero que no sabría qué haría en ella, todavía.

Sobre la organización y en sí el evento, fue muy Tec. Los pre-presentadores queriendo animar a la audiencia como si fuera un partido de algún deporte. Por todos lados y medios los comerciales a la institución y sus programas. Esta vez se ahorraron las 10 páginas de currículum de cada persona que se paraba en el escenario, gracias. Habían dos zonas, una para lo que se podría pensar eran “invitad@s especiales”, hasta con sillas vestidas -baia, baia- jaja. Sí mencionaron que habían “personas” de otras escuelas, al menos. ¿Quiénes? …quién sabe. El formato de entrevista creo que no favoreció mucho porque a Dra. Iliana Rodríguez, quien la entrevistó, en lugar de escuchar las respuestas de Malala y de ahí seguir la conversación, traía como un script de preguntas muy cerrado por lo que de repente hubieron momentos incómodos o raros. Como preguntarle cuál era la primera palabra que le venía a la mente con “Tecnológico de Monterrey”, Malala ni entendía las palabras juju. La Dra. Iliana fue mi profesora y en algún periodo hasta la Directora de la carrera de Derecho, por lo que es curioso que fuera así, porque justo esta crítica que le hacemos (porque Sejo lo comentó también) me la hizo también en un examen de Juicios Orales en la carrera: tomar de las respuestas, no seguir ni insistir con el “script” ji ju je. Al final, obvio (?) le dieron regalos a Malala…tres bolsas que no se podían ver sus contenidos, un peluche de borrego salvaje, la mascota y ¡hasta un jersey de americano con su nombre en la espalda!… jajaja ahí si no supo qué hacer, se veía confundida. ¡Cómo no! pienso yo… Am I bitter?

Derivado de los derechos por los que lucha Malala, me hizo pensar mucho en que se pide educación para tod@s pero ¿qué educación? ¿qué sistema de educación?… Supongo que no se puede discutir eso si ni siquiera tod@s tiene acceso a “la educación”… Al mismo tiempo cuestionándonos eso ¿no podría ser que el cambio al sistema de educación sea parte de la solución para que tod@s tengan acceso?

Y por último me quedó muy grabada la importancia de que muchas personas escuchen los diversos mensajes de Malala, incluída la juventud del Tec, pero que realmente podría ser mucho más potente que la escucharan es@s niñ@s que no tiene acceso a la educación, personas que la truncaron, personas en lugares donde no hay escuelas, no solamente personas de las universidades top del país. ¿Porqué la plática no fue en el Zócalo? o en otro lugar público, como le han hecho con varios conciertos (pienso en varias razones por Malala, pero ese no es el punto). ¿Da miedo que las personas que lo podrían escuchar ahí levanten la voz y accionen como Malala? ¿Es una amenaza al Estado? ¿Así lo considera nuestro gobierno? Seguro, porque parece que solo hay ‘pan y circo’… ó más bien ¿puro circo?
Malala mencionó dos veces que en su plática con el Presidente horas antes del evento en el Tec le hizo mucho énfasis en que brindara educación a tod@s pero más a l@s niñ@s en zonas marginadas. ¿Algun@s de nosotr@s piensa que el Presidente “escuchará” a Malala? ¿que solo lo decidirá? y en consecuencia lo llevará a cabo. Lo dudo… de nuevo: Am I bitter? ¿estoy amargada?(en español me suena muy fuerte, no sé porqué jojo) ¿ó es pesimismo? Que bueno, en realidad no creo en ningún gobierno ya… tampoco es como que sea dífiicil, ¿cierto?

Me quisiera quedar con la esperanza de Malala, y con que si el Presidente (más todo el gobierno) no va a hacer nada, por eso ni por nada, muy probable y más importantemente, nosotr@s particularmente sí podemos. Y esa fuerza es la que no debemos de olvidar ni dejar de lado. Si una niña en Pakistán, hasta atacada por Talibanes, puede. ¿Porqué nosotr@s no? ¿A qué le tenemos miedo?

 

  

 

¿Y en dónde es esto posible? … En Nueva York ¡dónde más!

 


Curiosidades y curiosidad
Sejo

Es curioso que aquello que tan difícil se nos hace renunciar (a nosotros como clase media para arriba), aquello que nos ha hecho nuestras vidas tan cómodas, por un lado causa gran parte de los problemas ambientales que tenemos actualmente, y por otro lado es algo que la mayoría de la población mundial no tiene acceso. Podemos hablar de vuelos de avión, el uso del automóvil, dispositivos digitales, prendas de vestir “de marca”, alimentación dependiente de la carne, etc. Es curioso porque dentro del privilegio es muy difícil que dimensionemos cuánta gente no es como nosotros. En nuestro afortunado contexto, las personas se parecen, y por donde pasamos no vemos rastro de la desigualdad – la desigualdad entonces se vuelve fácil de omitir, evitar; es fácil no enfrentar la idea de que hay muchas más personas sin el dinero que tenemos, sin las pertenencias que tenemos, sin la educación que tenemos, sin el futuro brillante que tenemos.

Es curioso porque entonces la minoría, “los de arriba”, con las ideas de progreso, de tecnología, de crecimiento a toda costa, son/somos los que le hemos dado en la torre a la Tierra y a la sociedad humana global. (Como he dicho en algunos ensayos, ¿qué pasaría si dejáramos de aceptar el dinero?). Y es curiosa esta noción o propuesta de algunos de buscar (en ideas) que toda la población pudiera emprender, entrar al mismo tren de los de arriba. Si el mundo está en crisis así como está, ¿cómo es que sería mejor si de pronto (siguiendo ese juego de teoría) todos tuvieran la posibilidad de volar en avión, de comer carne, de vestir “de marca”, de tener auto? ¿Cómo se sostendría el mundo? ¿de dónde saldrían los recursos? ¿de dónde más se sacaría la tierra para el ganado? ¿De dónde más se sacarían los recursos para producir tanto? ¿Y dónde cabrían tantos aviones, tantos autos?

Es como estar encerrados en un cuarto en el que está lloviendo, un cuarto que se está inundando. Nosotros estamos en una plataforma elevada donde apenas cabemos, y en dicha plataforma estamos de pie sobre un botón que activa el flujo de agua. La gente abajo se empieza a ahogar, y nosotros les echamos la culpa por no estar arriba con nosotros, por no saltar y trepar lo suficientemente alto. Peor aún (o mejor aún), algunos vemos que está mal echarles la culpa, y los ayudamos a subir a la plataforma. Haciendo más presión sobre el botón, y por tanto aumentando el flujo de agua. En algún momento nos damos cuenta que el problema es el hecho de que estemos parados sobre la plataforma. De que si seguimos aquí nos vamos a ahogar también nosotros (algunos ya se han resbalado y caído al fondo). Discutimos al respecto, algunos se niegan a aceptar que esa sea la causa. Otras personas sí lo aceptan, pero le echan la culpa a alguien más. Y al final nadie se quiere bajar. “Desde acá arriba podremos encontrar la solución” dicen algunos. “Aquí he vivido toda mi vida, ¿cómo le voy a hacer allá abajo?” dicen otros, y un par agrega “Qué no ven que merezco estar aquí arriba” (ya sea porque ahí nacieron, o porque con trabajo pudieron trepar).

¿Será posible solucionarlo? Podría ser que estamos tomando una postura desesperada, ¿pero cómo no tomarla si así como vamos llegaremos pronto al abismo? “Que alguien más deje de usar aviones, mis viajes son muy importantes”, “Que alguien más deje de usar el coche, mis traslados son muy importantes”, “Que alguien más deje de comer productos de origen animal, mis costumbres y mi dieta son muy importantes”, “Que alguien más deje de comprar productos basados en abuso humano y ambiental, mi productividad y mi apariencia son muy importantes”.

Y entonces así, definitivamente, la condena de la humanidad será su egoísmo.

(Aquí un texto para acompañar con el que me encontré después http://www.monbiot.com/2017/06/05/%ef%bb%bf-space-savers/ )

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2 Comentarios

  1. Este post es una poesía!

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