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Color-es
Mel

Otra de las cosas que nos ha movido el tapete acá ( y supongo ya medio lo hemos expresado en este blog semanal) es la noción de nuestro color de piel, la de las personas a nuestro alrededor y la importancia que se le da para diferenciar y dar muchas cosas. Desde quién tiene qué, a qué se dedica, a qué tiene acceso, qué futuro le espera, dónde vive, qué trato recibe, en quién se confía, a quién es más probable que lo arrestren o hasta maten -por nada-.

No es que en México no haya diferencias así. Es más, yo aseguraba que el problema en México ‘solo’ era de elitismo (como si eso fuera menos grave; tal vez si, pero no para dejarlo pasar), y no de un racismo sistemático. Pero solo con prender la tv en canales abiertos, se puede dar uno cuenta de muchas cosas -“si quieres”-. Irónicamente el estar fuera me/nos ha ayudado a ver “más claro” varias situaciones del país y de cómo pensábamos y realmente actuábamos al respecto. Aparte de que puede ser que sea más fácil, ya que ‘acá’ sí se habla al respecto (¿se acepta(/reconoce?), a veces logrando algo, muchas veces nada.

Algo que empezó a detonar esa consciencia es el vecindario donde vivimos. La mayoría son personas afroamericanas. Las tiendas de productos a precios bajos alrededor. El metro sale o va por fuera en esta zona. Casi siempre hay una patrulla cerca en la noche (y no, una patrulla rondando con policías, no me hace sentir segura, ni un poco, ni en México ni aquí ni en ningún lado -.-‘). También la diferencia al estar por Manhattan, por NYU, por Gibney, por la escuela de Lennon; además de pláticas de profesores y compañer@s de Sejo, videos que buscamos al respecto. Y ahora, hasta la gentrificación, de la cual formamos parte culpablemente.

Cuando empezamos a meternos al tema estaba retomando el colorear un cuaderno de la famosa marca “Precious Moments”. Sí, como niñ@ de 5 años, porque no fueron mandalas (¡qué bueno que de alguna forma ya es aceptable(?) que una persona adulta coloree!). Lo compré cuando tenía 11 años (ok, seguro me lo compraron jaja) y solo terminé de colorear una página y dejé 2 más inconclusas de un total de 16. El contar por qué lo traje y quise terminar de colorearlo nos desvía demasiado del tema, así que no lo haré. Al principio seguí coloreando sin cuestionarme, haciéndolo por una parte para mi como actividad desestresante, meditativa y de simple hobbie. Después hubo otra pausa sin avanzar mucho. Cuando lo re-retomé, ¡por fin me di cuenta!… estaba pintando a tod@s las representaciones de personas con piel “blanca”, con el color “peach” en este caso, o como le decíamos (espero sea pasado jo :/) en México [o tod@s l@s hispan@s latin@s]: “color carne”. Y así llevo toda la vida, no solo yo, seguro al menos casi tod@s l@s niñ@s de mi generación en México, y sobretodo en mi contexto. Por lo que decidí acabarlo con el lema en mi mente de “because Precious Moments happen in our color too“.

Me metí a la página de Precious Moments, por curiosidad. Pensando que al ser una marca tan famosa de Estados Unidos, y de tantos años ya habría podido evolucionar a representar más integrantes de su población y la del mundo. ¿Es obvio lo que diré que encontré? … Obvio el creador es blanco y lo único no blanco en la piel fueron dos figuras de porcelana de al menos como 500 que venden; porque en la publicidad, en las tarjetas y todo lo demás que ví ahí solo muestran a los dibujos con piel “blanca”. Y no es por atacarlo. Más bien me hizo cuestionar varias cosas. Como artista él se está representando, y a su contexto. Es correcto, pero también puede ser cuestionable. Al volverse global (o desde nacional): ¿deberías volverte más responsable con esos temas? ¿representar a personas diferentes también? ¿su arte(?) solo es para personas blancas? ¿eso es identificar tu mercado? ¿eso está mal? ¿pierde otros mercados? ¿qué tanto (porque no es como que gente no blanca no le compre sus productos)? ¿está usando esa aspiración a lo “grandioso que es ser blanc@” para vender? y fuera de ahí ¿porqué no hay marcas del estilo pero mostrando piel de color morena? ¿no se venderían?… en fin, podrían salir muchas preguntas más, pero una importante al tema: Teniendo el poder de elegir el color que usas para colorear la piel en el libro en blanco (este blanco sí es blanco) y bordes negros (ese negro sí es negro) ¿porqué nosotr@s ‘nunca’ elegimos el café? ¿porqué la mayoría de nosotr@s no elegimos representarnos? … ¿aceptarnos?

(*nota: hablo en general, sé que hay personas no morenas en México y en Latinoamérica. (de nuevo paréntesis obligatiorio))

Pronto publicaré las imágenes del libro como otra entrada, más otras sorpresas de remixes con los dibujos para nuestr@s patrons. Esto es algo que queríamos compartir desde antes, pero se dejó pasar, pero por fin lo compartimos aquí. Y retoma relevancia compartirlo ahora porque estoy trabajando en una instalación propia que aborda este tema del color de la piel y su uso para la representación propia; la cual, contenta y emocionada les cuento que, al parecer se presentará pronto :D.

Punto y muy aparte.

No tenía pensado hablar de la función de las obras de Pina, pero Sejo mencionó que tal vez lo haría y sé por dónde va. Por lo cual agregaré algunos pensamientos y comentarios al respecto.
Fue muy evidente que es un trabajo muy bien hecho. Tanto que te permite enfocar más el análisis en el fondo y no en la forma, ya que había mucha coherencia de los movimientos usados, la escenografía, los vestuarios, la música con el tema, y l@s bailarines haciendo muy bien su papel -todo cuaja-. A pesar de eso no salí “feliz”. Y eso pasa usualmente cuando no está bien hecha la obra, se ven las incoherencias, lo pretencioso, interpretaciones cortas y hay errores de logística. En esta ocasión, como ya se dijo no fue el caso. No salí feliz porque me quedé con un sentimiento de desesperanza. Me pegaron las dos obras emocionalmente porque lo único que veía en las obras eran luchas de género, de control, de poder, de amor y empatía fallida. ¿Y cómo no si de eso he estado leyendo/estudiando? ¿Qué hubiera visto hace meses? ¿Me hubiera reido como los demás en aquella escena que me pareció súper fuerte? Honestamente no creo, pero en verdad quisiera entender qué fue lo gracioso, sincera curiosidad, no crítica. ¿Cómo podemos ver una misma escena tan diferente? Y ahí está el punto, entender esas diferencias, tal vez ahí están los entendimientos necesarios para crear soluciones. De ahí viene mi desesperanza, porque si hay personas a las que les da risa este tipo de obras, con razón muchas luchas sociales no avanzan. ¿En qué momento se rompe el entendimiento de que lo que está en el escenario, y más en este caso, se nos está representado como sociedad?
¿Qué habrán comentado las bailarines con las risas? Y en general si después de que una obra de esta relevancia que ha sido presentada en todo el mundo y ese reconocimiento no logra ni ayuda a la reflexión y al cambio después de 40 años, u cualquier otra obra de tal relevancia … ¿Qué le esperan a mis intenciones con el arte? ¿Qué nos espera a tod@s?
Esa desesperanza fue con la que salí …
Definitivamente hay que salir de los teatros y galerías (aunque al parecer esos lugares son los que logran dar sustento a artista), para acercarnos más a las personas, a los vecindarios, a la realidad real (?) de las calles.

 

 

¿Y en dónde es esto posible? … En Nueva York ¡dónde más!

 


Pina
Sejo

El viernes tuvimos la oportunidad de asistir a una función en BAM: Pina Bausch, Cafe Müller y The Rite of Spring (La Consagración de la Primavera).
Estábamos muy emocionados y fue una gran experiencia, ver en vivo este “documento histórico” de piezas clave, según la historia Occidental, de la danza contemporánea.
Salí muy satisfecho y también muy intrigado.
De inicio, se me hizo muy evidente (y se me hizo curioso que se me hiciera tan evidente) que eran obras de hace muchos años, Cafe Müller del 77 y The Rite of Spring del 75 (se presentaron en ese orden). Fue interesante que conocíamos de ambas por la película de Pina, y sus acercamientos cinematográficos a la coreografía.

De alguna forma pude entender el valor de la primera, y cómo pudo haber sido impactante en su momento (y cómo da paso a muchas cosas que vemos ahora); una escena aparentemente cotidiana, abstracción de la situación del Café, personajes aparentemente solo “existiendo” en el mundo sin más, temas coreográficos repetidos con algunas variaciones. Me daba gusto ver cómo y cuándo esos temas se reintroducían de manera orgánica. Muy musical, podría decirse.
Fue raro que en una escena, que también sale en la película, en la que una mujer repetidamente es montada a los brazos de un hombre después de que se le cae, y que tiene cierto desarrollo emocionalmente intenso, había personas riéndose. Supongo Mel también habla(rá) al respecto. Creo que lo más raro fue no entender por qué se reían: ¿era por la repetición? No sé, me parecía una risa como de alguien acostumbrado a entretenimiento fácil, que veía reflejado ese tipo de formatos “fáciles” en esta repetición constante de alguien cayéndose y regresando. Y no que esté necesariamente mal el entretenimiento fácil o el reírse de esa escena – Solo hizo ver que definitivamente estamos en otra época. En general con ambas piezas llegué a la conclusión que en este momento no sería posible hacerlas: nadie se las creería, ni los mismos intérpretes, yo diría.

Acabando la primera pieza, durante el intermedio el telón quedó abierto para ver al equipo de producción desmontando toda la escenografía (paredes, puertas, mesas y sillas) para luego montar el icónico escenario de tierra, no sin antes poner una lona negra debajo. Eran casi 20 personas de staff haciendo toda la operación de manera super organizada y eficiente. Otra razón para pensar que en este momento no sería posible hacerlas (a menos que fueras una compañía con tal trayectoria, renombre y recursos), ¿de dónde sacarías a un equipo de producción tan grande? Definitivamente todo ese desmontaje y montaje fue otra coreografía. Muchos estábamos documentando (ahí sí podíamos tomar fotos y videos). Al final recibieron aplausos. Extraño, de alguna forma. Más por este asunto de “clases sociales”… prácticamente todo el público que vimos era “white people”, y no sé, en general todo esto de la danza “de concierto” es extraño porque de alguna forma implica este “entretenimiento elevado” para quienes tienen dinero. ¿Qué tanto el aplauso al staff es una forma de efectuar condescendencia? “Gracias por entretenerme, al fin y al cabo para eso pagué con el dinero que tengo porque me lo merezco”. No sé.

The Rite of Spring sí entra dentro de lo mejor que he visto. Impactante la cantidad de gente y su energía, la ya clásica música de Stravinsky, el uso de los colores (todo es tierra, beige, blanco, o negro, excepto una tela que resulta ser un vestido rojo). Los unísonos tienen sentido: muy curioso cómo lo importante no es la “limpieza” en la sincronía o forma de los movimientos, sino el compartir la energía. Super fuerte, super impactante, la energía cambia de acuerdo a la música pero en general está arriba, sin dejar momento de descanso. Al final, la bailarina principal impresionante con su intensidad, velocidad, precisión. Curioso de pronto notar movimientos más “bailados” que supongo hablan un poco de la época, ¿tal vez también por eso se siente ajena a la actualidad? Y de nuevo, me intriga mucho cómo es que sí lo podemos observar ahorita, a 40 años después, y sentir su poder y empatizar; pero cómo sí me parece muy difícil que tuviera el mismo impacto si fuera una obra actual. Y esto es interesante; básicamente estoy diciendo que solo es válida y poderosa porque viene del pasado (y tiene la trayectoria y relevancia que tiene), y entonces la vemos de forma inevitable con esos ojos. No sé, tal vez estoy exagerando, y algo similar, con tanta energía, movimiento, intensidad, sería igualmente recibido ahorita… Tal vez también lo que veo difícil es cómo lograr ese compromiso de tantas personas (bailarines y staff), para involucrarse de tal manera, en una obra emocionalmente intensa y con un sentido de “dramatismo” que siento que no corresponde con la época. Y bueno, lo digo porque he visto compañías escolares o profesionales actuales que como que quieren entrarle a ese modo, pero definitivamente me da la impresión de que en esta sociedad postmoderna todo eso ya no es creíble, parece ajeno, artificial, cuento de hadas ya pasado. ¿Y tal vez toda esta cuestión del escenario incrementa esa sensación de lejanía?

Por otro lado quiero compartir brevemente que estoy emocionado desarrollando proyectos que tienen que ver con colaboración y conexión. El primero, en el que trabajaré durante el semestre, la Human Powered Computation Machine (más información aquí, en inglés: https://escenaconsejo.org/en/blog/itp-blog/fall-2017/project-development-studio/human-powered-computation-machine-pitch/ ) me llevó a algo que no me esperaba: construir una computadora que funciona a través del sistema de correos. Aquí está una descripción ( https://escenaconsejo.org/en/blog/itp-blog/fall-2017/project-development-studio/english-hpcm-human-logic-gates-and-postcards-prototype/ ) Mandé un correo para pedir colaboradores, “human digital gates” (compuertas digitales humanas), y recibí una buena respuesta. Ahora estoy esperando a que lleguen las estampillas para enviar los materiales por correo y empezar “el cómputo” (también he de diseñar alguna “máquina” que utilice a ese número de compuertas). Me da risa que ahorita me parece una idea super obvia y evidente. Mientras la escribía la busqué en Internet varias veces para ver si alguien ya lo había hecho y entonces más bien construir encima. Pero no, al parecer no se ha hecho todavía. Será interesante.

Del otro proyecto compartiré pronto, pero básicamente quiero recolectar las voces de personas mexicanas leyendo algún mensaje de los que mandó [probablemente] el gobierno federal a activistas, periodistas, defensores de derechos humanos con el fin de engañarles, hicieran click, e hicieran que su dispositivo móvil los espiara. Me parece interesante en varias dimensiones: por un lado la difusión del hecho, por otro lado alguna forma de “denuncia” de las personas hacia el gobierno, y por otro también la idea de que se supone que el gobierno representa a la gente (¿y por tanto el espionaje sería algo que nos está representando?).

En la semana presentaremos El Computador: Turing Machine en la Maker Faire, New York. Estará curioso llegar a hacer “ruido” con una computadora que funciona lento y conmigo. Ya les contaremos…