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Reventar y reinventar
Sejo

Semana definitivamente intensa en el ámbito emocional. He estado muy intrigado por este sentido de identidad, pertenencia; el hecho de ver edificios que conoces bajo los efectos de la destrucción, el conmoverse bajo las iniciativas de la sociedad civil (y también conmoverse por la complejidad que resulta el reorganizar un semestre escolar en el Tec CCM a medio ciclo…. Saludos a quien lea de por allá)

Me da gusto que no solo haya “retemblado en sus centros la tierra”; tengo esperanza y veo que ya estamos a nada de que muchas cosas se quiebren y se reinventen (revienten y reinventen). Como sea, aprovechando los ríos de ayuda, quiero establecer y sostener la siguiente aseveración: las situaciones inducidas por un terremoto son equivalentes a las situaciones inducidas por un sistema social, económico, y político desigual e injusto como en el que nos encontramos todas las personas a nive global (pero sí, también aplica a nivel de país, México). Tal vez la empatía llegue más fuerte con el sismo, porque es inevitable, porque nadie se lo esperaba, porque nadie se lo merece. Pareciera que la pobreza, al ser de más largo plazo, y al observarse desde la comodidad del hogar, se entiende como algo evitable, como algo reversible, incluso como una situación que alguien se merece (“por no echarle ganas”, “por ser flojos”, “por ser incultos”, “por ser parásitos”). A pesar de que, desde el punto de vista de derecha, las instituciones y personas afectadas por el sismo tendrían las posibilidades de salir de los escombros por sí mismas, nuestro sentido humano, de comunidad, (¿de izquierda?) nos hace otorgar ayuda desinteresada para que todas las personas juntas salgamos adelante. Por todas las sensaciones de la semana me queda claro que es más fácil involucrarse en algo que te afecta “directamente” (entre comillas porque estamos acá en NYC, pero igual nos mueve); y una situación de desigualdad que no se ve es más difícil que cause empatía y la energía suficiente para entregarse a una transformación. Sea como sea, ya iniciado este cambio, habrá que aprovecharlo para que muchas cosas truenen.

Sigo leyendo (al parecer no lo había mencionado) Manifesto for a new world order de George Monbiot. En el post de la semana 53 compartí un texto de él, y últimamente lo he seguido y me ha parecido una voz relevante y con la que me identifico. En algunos lados leo que es ambientalista, pero queda claro que entiende y plantea que el problema de fondo es el neoliberalismo. Este libro es del 2004 (quiero leer los que ha publicado más recientemente, How did we get into this mess? y Out of the wreckage) y me parece muy interesante por lo que describe antes de toda esta revolución digital (me intriga saber qué dice ahora, después de todas estas conexiones digitales al mando de corporaciones replicando los mismos modelos de abuso). Hasta donde voy, ha hablado de la idea de una democracia y parlamento global -de inicio para presionar decisiones que le beneficien a la mayoría de la población en vez de a unos cuantos que resultaron ser poderosos y han aprovechado su poder para incrementarlo-, y de los sistemas globales financieros fallidos: el IMF y el World Bank; fallidos en cuanto a que, de nuevo, qué raro, solo han beneficiado a unos cuantos a costa del bienestar de cientos de millones.

En la semana también vimos el documental The True Cost, sobre la “fast fashion” y sus enormes consecuencias ambientales y sociales (que de nuevo, qué raro, benefician a unos cuantos a costa del bienestar de cientos de millones), y Poverty Inc, sobre la “industria de la pobreza”, es decir todo el negocio que tiene que ver con las organizaciones que ayudan a través de donaciones a los “países pobres”, que al hacerlo los mantienen pobres (hacen imposible que las empresas locales puedan competir contra algo que es gratis, y esto las destruye, dejando al país sin la posibilidad de mantenerse a sí mismo… y ahí va el ciclo). Súper relacionado con todo esto de lo que me estoy enterando por Monbiot, de las deudas impagables que tienen los países pobres frente al IMF, quien les ha recomendado tomar medidas que solo permiten que sean abusados más, y que nunca puedan salir de la situación. En Poverty Inc. no llegan tan al fondo del problema, pero de todas formas sí salen un par de personas criticando al sistema económico global…

Antes (o sea hace unos meses) yo decía muy seguro que me gustaría vivir por siempre, principalmente porque hay mucho que aprender y mucho que vivir. Me parecía (o parece) genial la idea de tener todo el tiempo del mundo. Ahora (o sea desde hace unas semanas) mi perspectiva ha cambiado; por un lado me siento más presente en el “ahora”, y por otro no puedo soportar la idea de envolverme en esta ilusión de una vida feliz, una vida “exitosa”, sabiendo que la gran mayoría de la población mundial no tiene acceso ni a una fracción de lo que yo he podido vivir y aprender. No le veo el caso a seguir conforme, como si nada malo pasara, agradeciendo (¿a las circunstancias y contexto favorables?) lo que yo sí tengo (experiencias, conocimientos, habilidades, conexiones) y otras personas no. Y de nuevo, cabe insistir: la solución a todo esto no es que todas las personas se vuelvan emprendedoras, que todas las personas aspiren y lleguen al nivel de vida (y prácticas hiperconsumistas) de los países “del primer mundo” – si el mundo apenas se puede sostener así (o apenas NOS puede sostener así), muy pronto se vería en ruinas con todos viviendo igual, “arriba”. Es muy curioso estar en una sociedad que premia el “ingenio” de ir a países pobres para contratar mano de obra barata (casi por definición), llevando a otros lugares la contaminación y el impacto ambiental (como si no viviéramos en un sistema cerrado), con el fin de vendernos cosas que nos hacen sentir bien (por todo el lavado de cerebro mercadotécnico) a un precio suficientemente bajo como para que lo podamos consumir, pero suficientemente alto como para perpetuar un sentido de clase social superior…

No podemos no involucrarnos, no podemos seguir haciendo como si nada pasara…

“El cambio está en un@ mism@” es tal vez un buen inicio pero a fin de cuentas es insuficiente. Es una ilusión que a algunos les conviene perpetuar, porque entonces ellos no tienen la culpa. ¿También es una postura conformista, cómoda? Si personas, instituciones [financieras], corporaciones, gobiernos, han abusado de tal manera de la humanidad, ¿de verdad pensamos que para revertirlos serán suficientes buenas intenciones individuales, buenas acciones individuales (con mucho menor alcance que el que su poder les da)?

Por último, cortando con algo más para compartir… ADJACENT!
Al fin, después de ya casi un año que hablé al respecto, puedo compartirles este projecto. Se ha publicado el primer número de ADJACENT, the ITP & IMA Journal of Emerging Media: https:/itp.nyu.edu/adjacent
Recomiendo mucho su lectura. Como individuo trabajé mucho construyendo el sitio, en colaboración con una diseñadora y el equipo de editores, pero más me emociona el compartir “mi sección” (con nombre amigable de “Weird Sejo Stuff”, también desarrollada bajo un ambiente de colaboración y retroalimentación) que tiene un artículo y que está también “embebida” en todos los artículos (ver para entender/creer).

 


 

5 veces nunca
Mel

 

Recién sucedió el sismo del 19 pronto pude saber que ningún ser querido y su familia sufrió físicamente. Como nunca(?) en esta ocasión lo sucedido me tuvo pegada al internet y al celular para estar al tanto lo más que se pudiera desde acá. Fue un poco frustante porque era enterarse de algo “cercano” desde lejos a través de los ojos de alguien más; además de sumarle el ya no tener redes sociales y darse cuenta que muchas de las actualizaciones (sobre todo del Tec) se publican primero en Fb y Twitter, después en sus páginas web -.- . Después de una semana de los sucesos aprecio que mis seres queridos me cuenten realmente cómo la pasaron y cómo están las cosas en su vida a causa del sismo, ya que es saber de la situación de una manera más real (?) y más íntima.

Dentro de la locura de los momentos justo después del sismo, mi mamá me comentó que mi primo Tony, estudiante en el Tec CCM, había dicho que el Tec “se cayó”. Yo incrédula pensé que no podía ser verdad y así se lo dije… sí que yo no estaba en la ciudad, ¿verdad? :/ . Poco tiempo después me llegaron las fotos, los videos. Eso fue lo que cambió esta vez. Un lugar en el que no sólo pasaste muchas cosas pero también muchos años (11 aprox) ver sus puentes caer y en ese estado, me hizo sentir la “tragedia” natural como nunca antes. Fue un gran shock. Lo sentí todo más cerca. Y deseaba estar allá para ayudar a levantarnos de ésta más que nunca. Y ya se sabe que hubieron 5 alumnos fallecidos, se rompe el corazón más e impacta porque dos de ellos solo están a solo “3 grados” de mi, aunque no los conocí, hay amigas que sí.

Como bien expresa Sejo aquí, a pesar de sentir empatía por las personas afectadas por los huracanes y hasta por el sismo del 7 de septiembre donde se afectó “solo” Chiapas, Oaxaca y Tabasco. El sentimiento fue muy diferente. ¿Pero porqué? ¿Porqué no se reaccionó tanto para ayudar a esos estados? ¿Porque son estados “pobres”? ¿Porque son estados a los que usualmente se les calla…? y no “vemos” vilmente. ¿Cómo le podemos hacer para que se sienta igual? ¿Se reaccione igual? ó con la misma organización, decisión, energía y ganas para ayudar como cuando sufren lugares demsiado conocidos. Me sentí mal al respecto cuando Sejo lo puntualizó, porque es verdad. En general en México no sé como se vivió, pero desde acá pareció casi como que ese primer sismo fatal no hubiera sido relevante.

A pesar de que lo vi desde lejos fue una gran lección para mi. Lección de no subestimar esos sucesos naturales; ya que al no tenerles miedo y sentirme preparada para reaccionar, han habido momentos en los cuales he sido pasiva. Recuerdo un sismo fuerte, pero que no causó estragos, como a las 8am hace unos años, que me quedé en mi cama y hasta hice que mi mamá un poco alterada se quedara conmigo… Es evidente que no puedo ni debo volver a hacer eso. “Uno nunca sabe”.

Por otro lado quiero expresar que es ‘macabramente'(?) curioso ese sentir de seguridad que nos dan “nuestras” construcciones y que al caerse nos traumen, nos lastimen, nos hagan dejar de existir…
Recuerdo una foto del Tec desde una vista en la que al fondo se veían los escombros de unos de los puentes derrumbados pero enfrente había un árbol, estoico, a él “nada” le pasó…
¿Qué broma de la vida humana es que “nuestra tecnología” y “nuestros sistemas” sean capaz de matarnos? (y no es el único caso, pero tal vez ayude a reflexionar con estos sucesos como ejemplo).

Asimismo me pareció interesante que se dijo que Alemania estaba impresionada de cómo reaccionó inmediatamente la población mexicana para ayudar como fuera, en lugar de “esperar al Estado”. Pensé que su impresión se basa en la probabilidad de que su gobierno reaccionaría mejor o más rápido, por lo que pueden “esperarse” a esa respuesta, al contrario de México. Y gracias a esa falta de acciones gubernamentales a favor de “su” población, los sismos han logrado que más personas se enojen y quieran alzar la voz, reclamar lo que piensan que nuestro gobierno debería de hacer y ser, conseguir que nos escuchen, que cumplan lo que dicen. Espero esa fuerza siga y siga, y crezca y crezca hasta que como país no nos resignemos con nada de lo malo que hace el gobierno, que no olvidemos, nunca más bajar la guardia y que nos podamos sentir satisfechos con las personas que llegan al poder, entre mil y un cosas más… solo nos debemos dirigir hacia la evolución de nuestra sociedad y en consecuencia de nuestro país.

Muchos abrazos fuertes a todos los habitantes de las ciudades afectadas. Aún más para quienes perdieron a alguien, su mascota, su hogar, su escuela, su salud, su paz. Y todavía más a todas las personas que se rifaron ayudando por más pequeña o grande que haya sido su aportación de tiempo, energía y donaciones: ¡Muchas muchas gracias!

 

 

¿Y en dónde es esto posible? … En Nueva York ¡dónde más!