(Español) Semana 70 – Diciembre 25 a 31

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Haz click aquí para ver el texto de Mel, y aquí para ver el texto de Sejo.


Que venga el cambio radical
Sejo

Y entonces termina un año de mucho crecimiento y aprendizaje, un año también muy abrumador.
Muchos cambios a la vez, la toma rigorosa de posturas, el decidirse a luchar…

Sí, es aterrador pensar en que la destrucción humana está a unos años de distancia si no hacemos algo al respecto. Es más aterrador pensarlo en soledad, con las demás personas decidiendo negarse o imaginar ingenuamente que el problema se resolverá solo (al fin y al cabo todavía no nos toca vivir sequías, inundaciones, falta de agua o de comida, la necesidad de abandonar lo que llamábamos hogar…).
Si conversamos podemos compartir el terror y tomar acción colectiva, hacer algo por nuestro presente y futuro.
Es necesario abrumarse, desesperarse, aterrarse: tal vez solo así podemos entender la magnitud del reto y lo mucho que tenemos que cambiar.
Personalmente creo en la humanidad y en sus virtudes, eso me mueve a luchar. Habrá quien diga que no vale la pena salvarnos…
Al parecer esta es la prueba de fuego: si valemos la pena sobreviviremos gracias a nuestro ingenio, creatividad, colaboración, resistencia, adaptabilidad, amor; si no valemos la pena entonces no llegaremos al final del siglo XXI (¿tal vez ni siquiera a la mitad?).

Imagino a las personas que han nacido recientemente, ya crecidas dentro de unos años, de mi edad actual o tal vez menos, preguntándoles a sus progenitores en un mundo en crisis por qué siguieron alimentando el tren que nos llevaría a la destrucción, por qué o cómo fue tan cómodo seguir usando el auto, viajando en avión, dejando a las petroleras seguir su juego, comiendo los ricos platillos basados en carnes animales, enfocándose a los problemas y metas personales en vez de a la amenaza inminente. Por qué fue que pensaron que el hacer dinero o el invertir en su educación era más urgente e importante que literalmente asegurar que hubiera un futuro luminoso en el cual vivir y utilizar dicho dinero y dicha educación. Cómo fue posible que ignoraran todas las advertencias y evidencias compartidas con esperanza y también con desesperación. Imagino la respuesta con pena, ¿cuál sería una buena justificación? “No pensamos que fuera tan grave”, “Preferimos pensar que todo estaría bien”, “Todo eso era muy cómodo, era delicioso”, “Pensamos que alguien lo arreglaría”, “No vimos el caso en luchar”, “Decidimos vivir en negación”, “No sabemos…”, ¿cómo se pedirían disculpas en esos casos? ¿”Discúlpanos, hije, por contribuir a la destrucción de tu presente y futuro”?.

Me hace pensar en el hecho de que cada vez que leemos o escuchamos algo relacionado con el impacto ambiental y social del neoliberalismo, la cantidad de años en las que se describen estos efectos tiene un impacto muy personal: 30 años, 27 años, 25 años… Eso significa que todo esto fue pasando literalmente en el curso de nuestras vidas [de “millenials”], y quienes nos formaron lo permitieron o lo promovieron (al menos ese es el resultado neto). Y no se trata de echar culpas, al fin y al cabo todo es una cadenita y a esas personas les tocó crecer en una época en la que el “progreso” tenía sentido – es curioso cómo sus respectivos nacimientos sucedieron en tiempos de grandes luchas y logros sociales en el mundo occidental. El asunto es más bien que sus posibles consejos de prudencia y moderación tal vez no sean los mejores consejos para resolver el problema, porque de alguna forma sus actitudes fueron las que nos trajeron a donde estamos (a fin de cuentas la “primera advertencia de las personas científicas del mundo” se publicó en noviembre de 1992 – hace 25 años (https://www.ucsusa.org/about/1992-world-scientists.html )). Más bien todes juntes tenemos que investigar, reflexionar y crear nuevas formas de actuar, de luchar, y de entender (y transformar) nuestras metas actuales y futuras – de manera urgente (como muestra de los retos que vienen, la “segunda advertencia de las personas científicas del mundo” del mes pasado: https://academic.oup.com/bioscience/article/67/12/1026/4605229 )

Algunas personas han dicho o me han dicho “a la gente no le gusta escuchar o pensar sobre el colapso climático porque es depresivo”.
Y bueno, es que definitivamente no es una historia feliz, pero está en nuestras manos convertirla en una.
Después de la investigación y conversación que continúa, no veo que la opción sea tratarlo como un asunto menor, manejable de manera cómoda y sin sacrificios de estilo de vida, porque no es así.

Leo que todo esto de la negación es un interesante aspecto psicológico ( https://www.ecologyandsociety.org/vol14/iss1/art34/ http://www.monbiot.com/2009/11/02/death-denial/ ) que es difícil de abordar y superar cuando se buscan acciones de cambio concretas…
Tal vez si más personas nos involucramos, podemos contribuir a la respuesta de cómo abordar y superar la negación (claro que para que más personas nos involucremos, es necesario que abordemos y superemos la negación (?)).
Además es muy interesante cómo es que las personas que más impacto hemos causado (y causamos) somos las que hemos tenido la suerte y el privilegio de tener más dinero que la mayoría de la población mundial, por lo tanto también las que en teoría hemos tenido acceso a mejor educación y más recursos para desenvolverse de manera prudente.
Es una prueba clara del poder de conceptos emergentes, como esta ideología de individualismo y competencia que se ha infiltrado, que todes nos hemos creído y que nos ha hecho seguir cavando nuestra tumba con gran energía y motivación, por más ilógica que sea…
¿Cómo hacer emerger una forma de pensar y actuar que renuncie a la explotación (humana, femenina, ambiental) y que más bien se enfoque en la convivencia, cooperación, compasión, y el compartir?

El cambio de la magnitud que se requiere es muy difícil de imaginar, más porque cada vez se notan menos las aportaciones y el valor de cada persona en la sociedad a gran escala.
Pero debemos recordar que el estado en el que nos encontramos también se basó en una cadena de construcciones, decisiones y acciones humanas.
Lo que damos por hecho se puede reinventar.
Por naturaleza nos ayudamos mutuamente – si no, no hubiéramos sobrevivido como especie durante nuestros primeros milenios de vulnerabilidad.
Ya hemos aprendido bastante tanto de lo positivo como de lo negativo de nuestra historia, y si bien para algunas personas podría parecer que no estamos suficientemente preparades o avisades anticipadamente para afrontar esta reinvención, ya no hay marcha atrás o más tiempo que perder – ya es el momento.

El cambio podrá ser doloroso, pero es posible. Si lo compartimos y cooperamos la podremos pasar mejor.
Serán mucho más dolorosas las crisis de alimentación, de agua, de migración, de guerras, de extinción.
¿Cuál preferiremos? Literalmente es nuestra decisión.
Toca demostrar que merecemos sobrevivir.
:)


un hasta luego
Mel

Yo fallo.
La tecnología falla también.

Pasé todo el día y parte de ayer en la entrada de esta semana. Se borró la mitad. No veo para qué volver a acabarlo.
En resumen… explico, o me explico, y reexplico, por qué esta será mi última entrada. Agregué la lista de pensamientos, reflexiones, acciones, logros del año (así como en el blog 18). Les di las gracias por leerme y les anhelé deseos lindos para el nuevo ciclo que empieza.

Pongámonos creativos. Cada quién imagine y elija qué es lo que escribí.

Eso.

Eso mero fue ;)

¡hasta luego!

¿Y en dónde es esto posible? … En Nueva York ¡dónde más!

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1 Comment

  1. Hasta luego (?)

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