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Drenada
Mel

Ó ‘drained‘, en inglés porque como que esa palabra tiene más significados y se usa en personas también. Así me sentí al regresar de México. Drenada emocionalmente. Tanto de emoción y felicidad de ver a mi familia como de nostalgia y melancolía por la distancia de nuevo, y hasta por apreciar regresar a “Casa”. A mi casa con Sejo. Anduve zombie en la semana pero me ayudó a entender porqué aunque económicamente no pudiéramos visitar, tampoco lo planeamos. *En NYC hemos logrado ser nosotres mismes al 100%. Ser cada vez más coherentes con lo que pensamos y con lo que hacemos, ya que acá con nuestro espacio y distancia es más sencillo no caer ante la presión familiar ni de la sociedad en general, ni sentirse culpables por no querer seguir esos caminos, ni expectativas, ni generalidades del tradicionalismo latino(?).

Estuve en México casi 5 días. 3 noches las dormí en transporte, una con mi mamá y otra con Elsa. Mi mamá pasó por mi en coche. Fue extraño. Sentía que todos los otros coches nos iban a chocar, o que nosotras lo haríamos. Ya con tráfico en la madrugada pude notar que en algunas cuadras de la ciudad a veces podría parecer que fue abandonada, pero realmente son los estragos del sismo. La vida ya más que sigue a dos semanas del 19s.

Pude ver a mi mamita, a mi bro y Brenda, a mi Mago, a Johny, a Omar, a mi papá, a mi Abi, a mi Meme, a Vero, a Mau, a Mariana, a Mafer, a Mich, a Miriam y mamá Miriam, a Clau, a mi papá y quedarle mal al menos a dos personas. Pude abrazarles, escucharles, platicarles, comer juntes y hasta ayudar a mudarse y conocer nuevas mascotas perrunas. También la familia de mi mamá me ayudaron a grabar audios para la instalación Gobierno Poespía de Sejo.
Fue genial ver a la mayoría después de un año y cacho sin hacerlo. Ver y sentir con mi cuerpo cómo están, y ahora hasta dónde están. A pesar de esa dicha, también sentí su angustia con el temblor y no solo de elles, de toda la ciudad. No pude evitar absoverla… aparte, ver mal emocionalmente a algunos familiares cercanos, pega.
Después me fui a Oaxaca en camión de noche a madrugada. Pude ver a Elsa, abrazarla y escucharla mucho también. Tanta falta que nos hacía pasar un momento así. Fue magnífico. Además pude turistear un poco, sentirme entre “mi” gente y hasta ayudar unas 6 horas en el Centro de Acopio.
El último día vi a Manolo, a Paty, a Majo y Richie, a Tita y Tito y Mago -familia de parte de Sejo-. Pudimos platicar muy agusto, sin faltar los abrazos y sus historias del sismo, más la pregunta obligada de todes de: “¿quién me regaló el boleto de avión?”. Otros momentos más en el aeropuerto con mi mamá, Brenda y mi bro… y a NYC de nuevo. Un poco de lágrimas y a pasar seguridad. Sentimientos encontrados en la partida, pero sino me podía quedar un mes para ayudar y ver a más personas que aprecio, era momento justo para irse.

Se fue volando el tiempo en México, y aunque fueron 5 días, en tiempo Nueva York (?) sentí que pasó una eternidad. O es una manera de sentir que cambié con la visita y que me hizo apreciar de forma diferente el estar acá*.


  

¿Y en dónde es esto posible? … En Nueva York ¡dónde más!


 

Manta
Sejo
Desde hace tiempo tenía esta idea, y ahora con la ida de Mel a Oaxaca se pudo realizar. Aquí suena mucho el asunto de la representación, sobre qué tanto se parecen a ti las personas que ves en puestos de poder, éxito, etc. A pesar de que un buen porcentaje de estudiantes en ITP somos hispanoparlantes y latinamericanos, probablemente soy quien tiene la piel más morena. En esta ciudad, los mexicanos de piel morena que uno puede ver están o construyendo edificios o vendiendo comida. Hace poco leímos sobre un mexicano innovador que recibió un premio de la Internet Society, no pudo asistir a la premiación porque su visa se le fue negada por venir de una población indígena ( https://es.globalvoices.org/2017/09/25/colectivo-ik-ta-kop-por-la-soberania-tecnologica-de-los-pueblos-indigenas-en-chiapas/amp/ ). Y en general yo puedo percibir una necesidad global de regresar a escuchar a los pueblos originarios con el fin de contrarrestar las fuerzas destructivas del neoliberalismo ( https://www.congresonacionalindigena.org/2017/09/17/la-guerra-capitalista/ ). A fin de cuentas soy y somos sumamente privilegiados – sin importar todas las dificultades que podamos sentir, definitivamente hemos tenido ventajas que muchas personas probablemente nunca tendrán si seguimod así.

Pensé que, poniendo al cuerpo político en acción, podría ir a NYU con ropa de manta y sombrero. Dando entrada simbólica (¿pero importante?) a quienes nunca se verían ahí, en un posgrado relacionado con tecnología en una de las mayores universidades privadas de Estados Unidos.

Mel me trajo las prendas y las he estado usando. Es muy curioso observar todas las capas de complejidad de inicio en uno mismo al hacerlo: hemos crecido con tandos prejuicios en contra de la humildad y de lo indígena que de inicio la acción puede sentirse incorrecta o incómoda. También pone al descubierto lo fácil que es estar de acuerdo, seguir la corriente: si es tan difícil vestirse así es porque es muy fácil vestirse “normal”, sin hacer ruido. Nunca me había hecho tan consciente de eso, y me deja muy clara la idea de que en realidad, todo es político.